¡Washington Cucurto Exclusivo!
HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS
novela por entregas semanal

El barrio de las siervas
Carrefour Salguero, barrio de milicos y de embajadas. Gente concheta, ex oligarcas y actuales progresistas. Barrio de financistas y funerarias, diseñadores de moda del jetset. Sus calles Pereyra Lucena, Zenteno, la exclusiva Avenida Ortiz de Ocampo, Libertador. En la calle Castex termina al 2800 la Avenida Coronel Diaz, ustedes la conocerán, cómo olvidarla una de las calles mas hermosas del Río de la Plata. En estas calles abundan las mansiones de empresarios que se hicieron ricos de la noche a la mañana con las privatizaciones, la reforma laboral, la evasión fiscal, o los contratos de las licitaciones de los mejores predios comerciales de la ciudad. En manos del estado nada funciona, es el discurso del neoliberalismo, en manos privadas es explotación sin control, sino miren hoy día las
 
empresas teléfonicas, los ferrocarriles, los subterráneos, la energía electrica, pésimos servicios y los mas caros del mundo. Transparente, legal, enriquecimiento ilícito. Salguero y Figueroa Alcorta. Yo conozco este barrio tan bien como Constitución, sé de hasta las hormiguitas que suben por la casa del Polaco Rocamora, un sindicalista de los panaderos de Morón que tiene un terrible chalet en la calle Ombú y Miguel Cané, ¿cómo es posible que un sindicalista gane tanto para tener una mansión en un barrio así? Nada debería sorprenderte en este mundo de políticos y milicos, son la larva, la peste putrefacta amiguito. Ja, ja, yo tengo la solución habría que quemarlos vivos: la misma plebe hambrienta tiene que colgarlos, ajusticiarlos con mano propia, y llenar el Congreso con su sangre. ¡Sueño con un Congreso, rojo loco, rojo San Martín, Belgrano y Sarmiento! ¡Qué casa Rosada, negrada, despierten y pintenla de rojo con la sangre de sus dirigentes, con esa roña zafira, esa bosta docta en derecho, la bosta que habla y escribe discursos, ¡ay, el rojo qué color!... Y no sigo porque me pongo como mi amigazo Rosas y no queda ni una patoruzita viva... Polaco Rocamora: no quisiera estar en tu gremio ni en ningún otro del mundo, pero tampoco quisiera estar en tu pellejo, hermano, porque tu cabeza tarde o temprano rodará...

Soy incapaz de matar una mosca, así que mejor sigamos con el barrio que lo conozco al dedillo y no porque me gusten los milicos ni los aprovechadores, yo miro el lado alegre de la vida, la servidumbre, el doctorado en hamburguesa y papas fritas, esa mi raza choripán, mi raza cien gramos de mortadela y un termidor en tetra, mi raza también convive en el mismo techo con la raza negrera moderna. Las siervas mas preciosas de la ciudad. Ahí, justito donde muere Coronel Diaz, por Castex viene una patoruzita con su uniforme azul marino, debajo de los árboles va mi amor eterno, por la calle Zenteno yo la vi en Zenteno me enamoré de una patricita por doquier, la vi y de ella me enamoré, por Zenteno sentí que me moría de amor y me enloquecí, mi corazón como un pajarito entre rejas se ahorcó de amor, por la patricita de uniforme azul que va hacer las compras al Carrefour. Pampita Ardonain, Giselle Groucke, Naomi Klein, Natalia Fassi o Perezlinda Laputa, tantas, todas esas conchetas emputecidas que no valen dos pesos; toda esa chechez espantosa sin gusto ni estilo, lo abominablemente pantagruelico de nuestra espantosa farándula porteña, tendrían que nacer de nuevo, putas, ante la belleza de estas paraguayitas, peruanitas y norteñas divinas de la calle Zenteno, de la ninguneada yeca Castex. ¡Ay, qué perro me pongo, pa sacarme un poco la putez de encima sigamos con el rioba y sin distracciones porfavorr, !Si ustedes van un dia por ahi, zambulléndose por las arboladas veredas de la pituquisima calle San Martin de Tours y a las dos cuadras, detrás del Museo Malba -antes había un terreno baldío, oscuro hondo y con pastos altos-, una vez vi cogiendo detras de las chapas a la cocinera del comedor con un vigilador. ¡Sí la esposa perfecta de Omarcito Sarli, el rotisero galán!... ¡uf, el olor de la chusma, negro chismoso! Má sí, soy un chismoso, sigo sin levantar polvos de chismes, nos perdemos por esas calles y aparece el barrio de espléndidas mansiones y caseríos estilo colonial, caminar por ahi es alucinante, banquitos en las veredas, acacias, naranjos y moreras en las veredas, jacarandaes tiñendo la vereda de celeste y paraísos agregando su rosa púrpura al cordón de la vereda, olor a eucaliptus, todo impecable y límpido como en un sueño, como la casa de la montaña del abuelo de Heidi. Yo lo conocí por una vieja que me levanté en el baile. Trabajaba en unas de esas casas y de madrugada la acompañé. ¡Ese es mi barrio!

Cuántos sábados después de reponer, a las dos de la tarde, nos sentábamos en los banquitos a ver desfilar siervas salientes con el pelito mojado directo a sus casas, y de ahí a los bailes. A muchas las conocíamos porque iban a comprar al super y las seguiamos con Cecilio. Salían con ganas locas de divertirse, a toda costa querían disfrutar al máximo el fin de semana, después de estar encerradas todos los días. Vi salir a Eugenia, una rubiecita que cuida una viejita por la calle Castex, y todas las mañanas va a comprarle a la vieja su tomatito y su lechuguita, parece un canario la vieja, de seguro multimillonaria, con los hijos y nietos esperando que se muera ya. Ah, si la vejez es un insulto, lo peor que nos puede pasar es cumplir 80 años, todo es impropio, innatural, habría que arrancarla del ciclo de la vida. En esta página juro arracar a la vejez de mi vida, diez quince años de vejez, se los regalo al diablo, o a quien quiera, a partir de mis 60 años pasen por casa que regalo todo con un exactísimo, kuera, tiro en la cabeza. Sigo, a Eugenita, la encaro a medio camino a tres metros de la Avenida Libertador. A esa altura qué delicia es la Avenida Libertador con sus pisos de un millón de dólares, años atrás me enteré que ahí vivía Maradona y un día me animé y fui a tocarle el timbre. Los guardias de seguridad me preguntaron de todo, les dije que trabajaba en Carrefour de acá dos cuadras y me dejaron tocarle el timbre. ¡Y atendió el Diego!... Me dijo, si pibe, esperá que ya bajo con una camiseta, me quedé sin respirar, me acuerdo bien, se me cortó la respiración, tuve que sentarme en el piso. Los guardias me preguntaron que me pasaba y les dije que Diego ya bajaba y se mearon de la risa. Esperé como dos horas y el Diego no salía. Me agarró una tristeza tan honda darme cuenta que Diego me había mentido. Y de pronto al fondo, loco, se abre la puerta del ascensor y es el Emperador de la Tristeza y la Nostalgia, el tipo mas feo y hermoso del Mundo, loco y lloro de nuevo, lloro como aquella tarde en la Av. Libertador, Diego, Dieguito, gracias hermano me salvaste la vida, me diste una camiseta de Arsenal de Sarandi firmada, regalo del Burru me dijiste. Como te llamás, Norberto. Tomá Norberto, me dijiste y me pusiste la mano en la nuca y me saludaste. Si lées esto Diego, acá te lo agradezco, man, hace mas de doce años que lo quiero escribir, soy el pibe que le bajaste la camiseta, ni te debes acordar, gracias, Campeón, esa camiseta Topper es la cosa mas valiosa que tengo en la vida... Ay, como me voy pal lado de los kinotos, dejenmé respirar, dejenmé que me recupere, todas las mañanas.... papá, mamá, en qué mierda estaba, y la encaré a medio camino. Su olorcito de recién bañada me enloquecía, sabía que era la mujer de mi vida, Eugenia, la siervita del super, la mujer que me sacaría de una existencia vulgar, que me haría olvidar para siempre el mercado podrido donde trabajaba. Me conoció y agarró viaje sin problema. Tomamos el 110 en Libertador y bajamos a tomar algo en el parque, “cinco minutitos nada mas”, porque tenía que ver a su prima. Estuvimos diez minutos nos dimos unos besitos y se fue diciéndome que la llame a la noche. Se tomó el 168 a Barracas. La vi alejarse con el olor de su pelito en los agujeros de mi nariz. Di unas vueltas por el parque a ver si pescaba algo. Llegué al Britanico y me senté a tomar algo. Mis planes son descansar un rato y bajar por Caseros hasta Constitucion que hoy sábado a esta hora, cuatro de la tarde, debe estar ultrainfectado de tickis. De pronto veo a Alejandro en el parque con una carpeta llena de papeles en la mano. Ale es puto, lo conozco hace años y ahora tengo unas ganas locas de que me chupen la pija. Eugenia me dejó al palo. ¡No les dije como era, qué gran descomedido soy!: petacona, 1,50, muy culona, pelito castaño claro y ojos de un color raro, marrones claros casi amarillentos. Salgo del Británico y le pego dos gritos Ale, Ale, hermano, y Ale, se acerca a la mesa, le invito a tomar un café. A pesar de ser puto sé que Alejandro nunca tuvo intensiones conmigo; pero ahora sí, te vas a recibir de puto y me vas a mamar bien mamada la verga. Nunca nos zafamos el uno con el otro, será por eso que somos amigos, que cada vez que nos vemos charlamos largo rato. Yo trabajo en un supermercado y él lo sabe, y yo no sé bien qué cosa hace él para sobrevivir, creo que escribe en una revista. Alejandro, qué tipo sensacional sos, le digo apenas se arrima a la mesita. Es la primera persona que conozco que escribe poemas. El habla de poetas de cineastas de pintores. Yo lo quiero tanto, a pesar de encontrarnos de vez en cuando en bares raros de la ciudad. Bueno, basta de ventilar intimidades. –Como va todo, Ale. –Aca, dando vueltas para matar el tiempo. Vayamos a tomar una birra en el parque, dale me dice desde la ventana del Británico. Levanto la mano, llamo al mozo y cruzamos. Lo trato como a una mina, para que afloje, para que se relaje y sobretodo no sospeche que lo único que quiero es que me mame bien la verga.

Compramos en el kiosco y nos tiramos en el parque. Pienso hacerla rápido así me voy livianito pa Constitucion, sino me vuelvo loco y termino gatillando con cualquier puta. Nos sentamos en un banco detrás de una calesita del parque. Charlamos un rato de literatura y de pronto me desabrocho la bragueta y la saco afuera. Alejandro me dice que hacés zarpado. Mamamela un poco, que te pasa, no sos puto vos? Sí, pero no ando chupando la pija de cualquier negro. Pará, no insultés. Acaso no sos negro vos? Sí, pero no necesito que me lo recordés. No hay caso, me dice en tono filosófico, no hay nada mas racista que un negro... Dale Ale, convertite en el heroe Titan Trolo y mamame un rato la verga. Estás loco! Vos como puto, tendrías que saber que todas las pijas son iguales. Mientras parlamentabamos pasan frente al banco unas chicas, y yo con la pija en la mano, la sacudo pa que no se duerma, y ahora unas señoras con un bebe en cochecito. Yo sigo con la pija en la mano. No me agarrás mientras seguimos discutiendo, le digo. Estas en pedo vos, y me la mira. Qué fea es? Dale, todas las vergas son iguales. Sí, pero no todas las caras, sos muy feo vos Norberto, tendrías que ponerte algo para los granos y esas marcas en la piel parecen quemaduras. Sólo te podés coger viejas. Mirá que fea es, es horripilante. Es lejos la garcha mas fea que vi en mi vida. Me di cuenta que ya se estaba emputeciendo. Un puto no aguanta mucho tiempo con una pija a centimetros de la boca. Sentí su calorcito y le tiré un poco mas de cuerda para sacarsela. Mirá, Ale, quiero ir un rato a Cosntitucion, pero con las ganas que tengo apenas se me cruza una puta, me encamo con ella, y yo busco amor, entendés? busco enamorarme. Si vos me mamás la verga voy mas relajado, haceme un favor de amigo que solo me podés hacer vos, Ale. El puto cuarentón ya estaba decidido a comerme la verga. Y como soy malo le mando, está bien, dejá, y la guardé. Sus ojos se agigantaron como el parque. Se volvió loco y se largó a insultarme. Me la manoteo tarde: ya estaba encerradita en mi zonciyolca. Fuiste pajarito perdiste el alpiste, le dije. Damela negro hijo de puta, calientatujes. Me paré matandome de la risa, y comencé a correr a dar vueltas por el parque, Ale, me corría derramando sus papeles, sus poemas de seguro hermosos. ¡Que gran tipo sos Titán trolo! Ojalá en el mundo hubiera mas putos y seres humanos como vos! Ale, me mostró su sentimiento y me dijo que me quería, corriendome, llorando, derramando la energía de sus cuarenta años detrás mío. Y qué felicidad ser corrido en el parque Lezama por un putanga de 40 años del nivel de Alejandro. Un procer. Yo le miraba como su pelo largo se agitaba al viento, sus patitas flacas se estiraban detrás de la morcilla. Malo, malo, soy un negro malo hijo de mil, pero tengo sentimientos. Y lo dejé que me alcanzara y lo recibí con un beso en la boca, lo solté y se cayó derramando los pocos poemas en hojas sucias que tenía. Pasolinesco me corría mas que nunca. Me senté en un banco y le di lo que queríamos ambos, mientras me la hacía, leía sus poemas escritos a maquina corrigidos a mano. Leía sus poemas y era la felicidad total, el atardecer caía sobre nosotros llenandonos de todos sus colores, la divina música de la poesía salía de su boca y se estrellaba en el fondo de mi alma, ay, una aureola de imágenes nucleares se posaba en mi cabeza de carpincho, ¡era la fuerza de la poesía por primera vez se posaba en mi cabezota de rumiante semianalfabeto. –Regalame este, le dije al rato, pero él no me respondía, no podía hablar, y me lo guardé en el bolsillo. Yo acabé un pedazo de engrudo áspero, amargo, grueso de leche de negro de supermercado. El se río y se corrio el pelo de nenita que tenía. Me la guardé y grité ahí viene, y me fui corriendo a tomar el 168 hasta Constitucion. Hacia mi hogar. Gracias, hermano, le dije. Y él se quedo levantando los poemas que ya formaban un senderito que delataba nuestra corrida de placer, sexual, amigable y orgánica. ¡Ven por qué este tipo es un fenómeno!

¡Tenía razón, voy mucho mas livianito, pero tambien orgulloso de haber fortalecido una amistad como pocas. Cuantos negros pueden darse el gusto de decir que les mamó la verga en el parque Lezama el titán trolo del Británico, es como decir que te lamió la verga Pasolini o Madonna. Así voy yo, con toda esa carga de energía encima, y ninguna ticki puede decirme este sábado a la tarde que no. Al fin llego a los carriles donde descansan los bondis 7, 39, 12, 102, 151 y muchos mas. Salto feliz de la vida. Veo en cada esquina negros vendiendo flores, qué pasa me digo. Y de pronto, zas, ¡14 de febrero día de los enamorados! NO puede ser me digo yo. La sangre me sube a la cabeza, el super Consti esta llenisimo de mujeres, es un placer caminar por estas calles, las putas de a montones, como mosca sobre la mierda, tal vez eso somos, mierda para el mundo: ¡No señores! Invertamos los términos somos La Mierda del Mundo. Como buena mierda, quiero enamorme, quiero compartir una sevenap con una chica de estas. Camino y me desespero, pasan un monton, son un río, una cordillera, un oceáno que me llevará un día a España a conocer a mis abuelos... La última cuadra de Brasil es genial, aunque ya viene en alto nivel desde Entre Rios. Pero la última y la anteúltima son de colección, de las mejores calles del mundo. Ustedes que la van a conocer! Miren lo que hay: en la esquina un negocio enorme de zapatillas Nexo, al lado una choripanería increible, con telo arriba y lleno de putas, una disquería de discos truchos, una casa de jeans unisex atendidos por unas gatitas espectaculares, ven esa escalerita que está al costado, bueno conduce a un entrepiso lleno de jeans donde los dueños se las cogen, ¡chismoso!, sigo, al lado una casa de relojes y de oro, al lado un bar de antes, al lado un usados de cosas robadas, y ahí veo a una chichi, mirando unas pulseritas o relojes, no sé. Pongo tonada de colombiano, y le pregunto por una calle o por el precio, cualquier boludez, como sé que es paraguaya le miento y le digo que la vi en Asunción que estuve trabajando ahí que soy ingeniero y que trabajé en la reserva Foz de Iguazú. Cae, cae, ca, e, por el precipicio sin fondo de mi vida, bienvenida dulzura. Le digo que somos extranjeros, que estoy solo acá y tenemos que apostar por la unidad latinoamericana, la aturdo con palabras, no la dejo ni respirar, la agarro de la manito y la llevo a la Central a tomar una cervezucha. Cinco minutitos, nada mas, para empezar una amistad en el día de los enamorados. Mi slongan: “cinco minutitos no quitan nada y agregan mucho”. Le enchufo antes un ramito de jazmines a un peso. Y quedo como un langa, un Huguito Chaves con la consti bolivariana en la mano invencible... Se deja llevar y ya esta: 80 % casicogida. Que piense por todos los medios que encontró un caballero, un gentleman busísnés con hongos en las patas, un galan de novelas colombiana. ¡Un colombiano de verdad! Como el que hace furor en sus siestas de sirvienta, café con aroma de mujer, o Betty, la fea. ¡Un colombiano de verdad! Me hago el man, el willy, el Jonny Alon, ¡que no lo conocen!¿qué quién es el Jonny? Otro dia les cuento que se me espanta, le hablo de Cartagena, de Cali para asombrarla, digo palabras raras, guagua, chirimoya, pitahaya, invento otro tanto, al vos me lo meto en el culo, y le doy rienda suelta al tú cada dos palabras. Tú, tú y tú... La paraguaya pica sorprendida. La tengo, 90 % casicogida. Y despliego mi arma mortal: un grabadorcito Sony, ultracaro, no me hagan acordar, una inversion en fin, todavía estoy pagando las cuotas en Frávega, ¡Frávega!, lo único que nos dejó el Turco villano y podrido de La Rioja... casecito chico que no deja nunca de sorprender y lo enciendo con unas bachatas pedorras que le grabé a una puta dominicana que me llevaba a su pieza y ponía bachata mientras me atendía. Ahi se las grabé. Esta es la musica de mi país, le digo y pongo cara de perro mojado, de man melancolico, extrañador, de tipo forzado por el destino pero con un corazón de oro, de papá vendedor enchufándole vasos a la gilada por el Camino General Belgrano, Quilmes Oeste, pa mas datos, pero con un corazón de oro, eso man, ¡que reluzca tu corazón de oro, de hombre fiel y trabajador! En un punto estamos los dos en la misma situacion extrañando, le digo. La paraguaya está entregada a la que venga. Me lo dicen sus ojos abiertos, obnubilados por mi “novela”, ellos son mi inspiración total, llego a un nivel de creación y de mentira asombroso, agrando todo, invento historias geniales, soy el punto exacto, tripartito entre Faulkner, Arenas y Albertito Migré, qué menjunje, qué guisada llena de porotos y lentejas, aguita la boca. Le digo que mi padre con mis hermanos (todos mulatos) tiene un grupo de mambo en Miami y acelero, descontrolo, contrataco con un arma letal, la palabra, voy contra viento marea directo al paredón del sexo sin limites, del sexybondi, sexykuerá, del sexy amor total estoy a centímetros. ¡Irachuore! ¡Falta el remate!, la definición fina, elegante de gentleman con olor a patas, no se puede fallar, ojo con esto paisano, chiri de mi corazón, a no vacilar, a no respirar de más, el momento en que todas tus mentiras se convierten en verdad, ahí es cuando te recibís de colombiano auténtico de telenovela cafe con aroma de mujer. Seguridad, contundencia y trasparencia. A no patear desviado. Definición, definición. La frase o el gesto que haga que ella te lleve a vos de las manos pal telo. Plena epoca menemista, te acercás con la musica pedorra y se lo ponés en la orejita, su respiración zumba de placer, interiormente mojada, le acaricias la orejita.
 
¡Sos un capo Norberto, qué clara la tenés, pelás el poema de Alejandro y se lo lees! Sos el Chaves del Consti con las bolas en las manos. Es para vos en el día de los enamorados, nuestro día, reina mía, le mentís maestro. La agarrás de la manito y la besás, es el tiro de gracia. ¡Que grosso sos, cambiaste todas las mentiras, todas las promesas, por un beso bien dado, seco, contundente como un tiro!... ¡Qué verdad, qué mentira, qué poema, se puede comparar con un beso dado en el momento exacto!
¡Feliz dia!


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