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¡Washington
Cucurto Exclusivo! HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS novela por entregas semanal |
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![]() Un velo de bruma azota al escenario, solo se escucha la voz del locutor, se levanta un telon fluorescente lleno de palmeras y minas en bola. ¡Mirarrrr Azulll!, grita el gordo transpirador del locutor. La musica suena como si fueran los rollings Stones, las tickis se vuelven locas, las patoruzitas y guaraníes se muerden los codos, gritan, patalean, se sacan las remeras y empiezan a revolearlas al compas monótono y aburridísimo de la cumbia. ¡Pero a eso a quien le importa si estamos todos saltando! Las guainas todas en cuero, en corpiños y ahí vas a ver las tetas mas linda de la tierra, de la sudamerica borracha morocha y perdida pa siempre en el litoral oscuro y áspero de chapas del conurbano bonaerense. Ahí, estan saltando, llenas de vida, las reinas inconmensurables de mi vida. Ahí van y vienen al son de la canción, de la dama representante del arte y la musica de la raza inferior, quemada, olvidada, explotada por siempre. La responsable de todo, la que paga los platos rotos, las jubilaciones de privilegios y las coimas del Senado, ahí, son setecientos, pero representan a quince millones de pobres, setecientos en cada bailanta a lo largo de setecientas bailantas, en La Matanza, Lomas del Mirador, Fiorito, Moron, Lanus y todo el gran Buenos Aires. Ellos pagan con su vida, generaciones y generaciones, el uno a uno, los cascos verdes a la guerra, las privatizaciones, el defult, y todo todo... Ante sus ojos tienen en este papelito, por unica vez en la historia de las gorilas letras cultas de este país de esteticismo europeo, acá los tienen señores, mirenlós espléndidos ejemplares de Patoruzitas con trenzas y nikes y remeras de Los Redondos, solos les falta la boleadoras. 10, 12, 14, 16 añitos completamente quemados y tirados a la basura, en sus cabezotas de chibolos, como la mía, solo entra la cumbia. “El que quiere sexo que levante la mano”, dicen los guachos de Mirar Azul en el escenario, guachos que no saben ni limpiarse el culo ni hacer la “o” con el culo de una botella. Ay, cuantos trillones de pares de tetitas saltando, latiendo, giribardeando, sexycumbeando, Yo las miro a todas con amor, con amor de padre protector y les digo borreguas ponganse las remeritas, se van a resfriar y ellas meta agitar las remeras, las vinchas, alegres, sueltas al aire lúgubre y brumoso de la bailanta. ¡Qué fiesta! Cuanta alegría puede representar una letra vacia y una musica monotona cuando nuestra vida viene del infierno, del robo, de la violación... Mas entre tantas yo solamente quiero unita dulce y tierna que me quiera para quererla... Y girar y bailantear hasta desaparecer. Tetitas saltando. ¿Que musica hay que seguir en la vida si es esta que nos manda nuestra desesperación? Miren que paisaje, una gorda culona, gira y gira, gira y gira una flaca delgada palito, de pelo negro hasta la cintura, un viejo de cien años gira y gira de la mano de una borreguita de 12, será la nietita?, gira y gira, brillantea y bailantea, una parejita de nenitos muy juntitos, cumbeantea y cumbeantea, dos nenitas preciosas de la mano besándose y acariciandose la cintura, van, van... abren sus ojos rojos grandes de indiazas mojadas en el rio, en el rioba mejor dicho, y ¡qué gran centella son, chicho! una brillantez sin brillantina por tesuer!, una explosión de vaselina, de crillantinas un centelleo de belleza en el revoltijo de shiomes gronchos qeu llevan la horripilantez a un punto límite. Tirifilas mas putas que las palomas y locas de la banana, atorrantas por naturaleza, fotografos, brujas que te atan un amor con solo una foto, ¡Y ahí esta la función del fotografo, como anillito al dedo! Vendedores de flores y profilácticos y un centenar de sonrientes trabajadoras de la calle, que el dueño de casa contrata por noche pa hacer gastar a la negrada en flores y profis; negritas moquientas que tal vez sean ybycuienses, itacurubienses, caaguazeñas, Luqueñas del Sportivo Luqueño; patoruzitas con olor a pata que voltea los árboles, patricitas, estercitas bailanteras y reinas cumbianteras que hacen la multitud de tineiyers que se mueven al son enloquecedor de la cumbia. La raza inferior en toda su plenitud, salta, aplaude, se conmueve, obedece actúa, no piensa, coge: “Primero coja después piense: primero pongala después cortesela”. En este “local bailable”, en esta pedorra bailanta de baja estopa del rioba de Constitución, neoliberal hasta en las etiquetas de la cerveza, menemista hasta en los posters coloridos de sus paredes, ¡vive, existe, nuestro único y falso federalismo!... Finalmente la música me aburre, a un pasito,a un boletito estoy de la muerte, que me levanta la manito y me dice, cobrese mozo, que nos vamos, ya no hay nada que hacer, no hay nada que remediar cuando tenés treinta años y parecés de cincuenta, hay que pegarse un tiro, hay que percutarse con un cajón de mandarina y morir, dulce, sabroso, sabrosón, bananón, jugoso, enchastrando la veredita pa que fregue manliba, cuando de pronto me entra conversacion un lindo muchachito, de 18 o 20 años, de Paraguay, de Encarnación. |
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¡Ya
tengo un lindo amiguito paraguayito de la bailanta! Sano, joven y fuerte
como un sol, en el baño me pongo al lado de él y se la miro.
¡Ea, le digo haciendome el sorprendido, que caño pa’sé
tan chico! Y, ¿ya andás raspando? le digo riendome y acariciandole
el pelo con la mano. Se rie y me muestra su bellisima sonrisa de potro
salvaje, de yasiteré aparecido en medio del monte con la picha
en la mano. ¡Me enloquece, me excito, este niño tiene una
mujer adentro mas que cualquier yegua! Termina de orinar y la guarda.
¡Guarda, guey,no me escondas el cielo ni me apagués el sol!,
como dice la cumbia. Si la nutria muerde dejála que muerda, no
seaís egoísta, cabrito pacharquero. Me toca a mí
y pelo mi pichi pachorra esa que tuvieron en la boca y en la chucha millones
de paraguayas del Bronco, bolivianas de puerta de supermercado, peruanas
del Abasto, cajeras del Coto (¡qué negro agrandado soy, soy
cumbiantero, soy Gardel y Le Pera, ¡no me crean nada!, pero escuchenmé
todo). Deslizo hasta el piso el cierre de mi taverniti y la sacudo entre
otros que pasan sin mirar a los cerámicos. La muestro, porque calzo,
el abre la boca y sonrie. ¡Soy hijo de negros!, digo en voz alta,
pa que todos me escuchen. Por eso calzo negro... Mi ángel rie tan
dulcemente que hasta le saca el olor a mierda a ese baño mugroso
de bailanta, se da vuelta y va hacia los espejos, abre la canilla y se
moja el pelo y la cara. Me mira con amor. No te gustaría tenerla
en el culo, putito hermoso, y lo apoyo y aprieto contra la pileta. Primero
quiero un beso. ¡No! ¡Uno no! ¡Millones de besos por
todos lados! Los otros bailanteros que entraban al baño a mojarse
y seguir siguiendo tickis miraban asombrados. Nos blanqueaban los ojos
como Meteoro siguiendo al Corredor Enmascarado. De lo que me vengo a acordar,
chicho, el Corredor Enmascarado, el héroe de mi infancia, lo mejor
que se hizo en dibujos animados... Lo besé ahí mismo, en
el baño popular y peronísimo de la bailanta, lo único
peronacho que queda en este conchudo país de oligarcas y gorilas
cagones, o por qué creen que estamos como estamos y existen las
bailantas, las telefónicas españolas, las singaderas dominicanas,
los cartoneros, Carrefour, sí, sí, por los oligarcas gorilas
cagones que gobernaron este país siglos y siglos, hasta que los
yanquis les metieron la mano en el bolsillo y salieron a chocar cacerolas,
qué papelón, qué inmundicia, los cagan y ellos tocan
cacerolas... Pero los yanquis conmigo y con la cumbia no podrán,
no nos van a tocar ni un pelito, ni un tantititísito así,
aprieto los pulgares, porque estoy aca pa pelear, y no vamos a parar hasta
quitarles Panamá, ¡y si es posible Irak!; a mí no
me importa nada y a todos les pego si hay que boxear, cuando me caliento,
cuando me enloquece, me gusta, voy al frente, porque soy hijo de negros,
porque sé pelear, y el que diga algo, el que diga otra cosa que
no sea un suspiro, un gemido o un aplauso, que lo piense, porque le bajo
los dientes... Besos, besos, con el borreguito, le meto la lengua a fondo
y el también, con su manito me agarra la pija, me la aprieta y
me largo a desabrocarle la camisa, pero llegan los mastodontes de la Cía,
los mandriles de seguridad con sus chalecos fluos y nos sacan de las camisas
a la calle... ¡Mejor así, quedo en la calle solo con mi niño
mimado, con mi paraguayito que se ha ganado un padre, un hermanote o un
primo mayor!... cruzamos al hotel de enfrente, una parejita del Bronco
que espera turno nos mira y les digo, que pasa chichos? A los dos también
les rompo el culo, como que me llamo Norberto Santiago Vega, hijo del
Viejo Vega, el mejor vendedor ambulante del Camino Negro...
El concerje del telo nos mira y me mira a mí, el pibe cuantos años tiene, me dice. Yo le respondo, señor, los suficientes y yo tengo el dinero, le digo de mala manera. Acá no va tu dinero y andáte con el niño a otro lado. No aceptamos gays. ¿gays? Man, tú no sabes lo que es un gay, gays?, gays?, donde se ha visto en el corazon de este puto mundo de la cumbia tropical, man, enfrente tenés al Samber y al Bronco y hablás de putos, ja, ja, si la cumbia es lo mas macho que hay, man, kuera, no seas pelotudo, nosotros somos machos que vamos a darnos un poco de cariño... No le hagas caso, reyecito de oro, le digo a mi paraguayito divino y le propongo ir a tomar y fumar algo a la Plaza. Entre los arboles, le hago de todo y él a mí. Los puesteros de la noche nos miran se excitan y se pajean, vengan que para ustedes tambien hay, les grito... Dale que pateo para todos lados, juego en todas las posiciones y tiro la pelota, dale que voy re al frente, con vos y el brillo de tus ojos, hijito mío, dulce mariposa mojada por la lluvia. Dale, para mí el amor no tiene machos ni vencedores, ni culos rotos o pichas marimachas, dale, que pa mí el placer no tiene limites ni encarcelamientos, ni deudas ni aclaraciones, ni menos disculpas o perdones. Ni devaluaciones, ni corralitos, ni ná de ná, concha sumadres. ¡El amor será siempre lo mas sucio que hay! Contactos: Washington Cucurto Pablo Martín ilustraciones |
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