¿Por
qué hay que leer a Dalia Rosetti?

Una desopilante mirada sobre la escritura de una autora de culto, Dalia
Rosetti, un paseo pícaro y entretenido por cada uno de los libros
que la autora de Durazno Reverdeciente y Me encantaría que gustes
de mí, publicó en pequeñas editoriales en los últimos
años. Con alegría dilapidada y con un sarcasmo sin precedentes
nuestro “Cronista del Caribe” se atreve a inventar teorías
descabelladas en las cuales conviven Aira, Arlt, Asís, Copi, urde
fáciles tradiciones y tira abajo cualquier tipo de desplazamiento
temporal. ¡Hasta se atreve a contar las historias de los libros
cambiadas! Como nunca lo hizo la crítica, por primera vez y en
exclusiva para nuestro selecto público cibernáuta, adelantamos
unos párrafos. Ah, un fragmento de su novela Durazno Reverdeciente.
¡Y corran a comprar los folletines de la Rosetti!

Intensidad desviada

Dalía Rosetti es artista plástica, escritora, performance,
sensible galerista de la galería Belleza & Felicidad junto
a otra artista de mis preferidas Cecilia Pavón; y letrista de letras
de cumbia. Nació en Buenos Aires, en 1972, Dalia Rosetti es muchas
cosas a la vez, no obstante, me dedicaré a comentar sólos
sus escritos y no lo exhibido o interactuado. Dalia Rosetti publicó
casi todos sus libros en campanía de Fernanda Laguna. No se puede
hablar de una sin la otra. Aún así, voy a hablar exclusivamente
de Dalia. Al ser ambas la misma persona, son por ende personas muy distintas....
Dalia publicó la mayoría de sus poemas, relatos y novelitas
en dos editoriales: Belleza & Felicidad y Eloísa Cartonera.
Su debut escritural en narrativa fue con Tatuada para siempre que, junto
a Sueños y Pesadillas I y II, publicados en dos tomitos, son los
relatos más interesantes que publicó un autor joven en la
década del 90’. Sin embargo no voy a respetar un orden cronológico.
O mejor dicho, sí, voy a respetar el orden cronológico de
este trabajo.

Me encantaría que gustes de mí: El poder de
la circunstancia

Toda la obra de Rossetti está escrita por el poder de la circunstancia.
La energía que mueve los relatos rossettianos, y especialmente
esta breve o “petit” nouvelle, titulada Me encantaría
que gustes de mí, es la espontaneidad de la circunstacia. Entiendo
que esto (el poder la circunstancia y la espontaneidad de la circunstancia)
es un hecho inédito en las letras argentinas, ahora pienso en algunos
pasajes de las novelas de Copi, o los cuentos de F. Hernández,
como únicos antecedentes fiables. Pero, antes de desplegar un arsenal
lingüístico fantasmagórico explicaré rápidamente
de qué hablo cuando hago mención al poder de la circunstancia.
El poder circunstancial, en estos relatos, toma forma decisiva y es el
núcleo conductor de todo lo que se vaya a decir, hacer e incluso
delirar. La acción en concreto, parece que estuviera pasando por
primera vez en la vida, es una reinvención del hecho inédito.
Las aventuras de los personajes, y todos los procedimientos y accidentes
que pueden surgir de la escritura de una novela (tiempo-peripecia-naturalidad)
son sostenidos (naturalizados para una mejor comprensión en el
futuro) por una circunstancia inexistente hasta que ocurre, por primera
vez en la vida, ¡y a través de la novela! ¿Una casualidad,
o un hecho casi sin importancia? Sí, a mirada sin interés,
un hecho sin importancia, cualquier pavada que uno pasaría por
alto dentro del hilo conductor de la novela, produce que ese mismo hilo
se desplace y sea esa pavada la que lleve el relato a buen puerto. (Este
procedimiento se puede ver muy bien en un cuento famoso de R. Arenas titulado
Con los ojos cerrados, cuando el protagonista, un niño, cambia
el futuro del cuento al cruzar un puente y le sucede algo increíble
desde cualquier punto de vista, pero sucede, sucede en el cuento y se
vuelve real, ¿la literatura puede volverlo todo real?...)
Pero, ¿qué es lo sorprendente de este procedimiento inconsciente
que realiza la autora? ¿Qué tendría de especial este
suceso insignificante para el lector y para la historia misma que se cuenta?
¡Que la historia va naciendo a cada renglón de muchas maneras
distintas! Los cuentos de Rosetti son infinitos, no empiezan ni terminan,
tienen vida propia mucho tiempo después de haber leído la
palabra continuará...

Eso sería la mera circunstancia que hace que los textos rosettianos
funcionen de maravillas. ¡Es maravilla, magia! Ni siquiera César
Aira, la circunstancia tiene una actuación determinante. ¡Y
claro que no! Aira es un escritor mental, programático, elaborador,
Rosetti no elabora, Rosetti es pura sangre caliente y calentura. En ninguna
de las novelas que Aira publicó hasta ahora, ni en las más
delirantes, se ve que la circunstancia vaya llevando la acción,
es la acción que va creando la circunstancia. Nunca una historia
podría estar regida por la suerte tuntunesca de la circunstancia,
del hecho fortuito de la cosa hecha sin pensar, de la metida de pata o
del error. Aira es un escritor racional, y esto no lo digo por la elaboración
que puede aplicar a sus historias; ¡no ná que ver!, hay demasiada
racionalidad en sus momentos de despiste, de deslinde, de delirios. Aira
elabora y desarrolla, Rosetti, desenrolla.

Rosetti es delirante, fresca, avanza casi sin mirar atrás, pero
no por un concepto intelectual, como pensaría Virgilio Piñera,
sino por un atolondramiento que se vuelve extraña prepotencia del
hacer y del vivir con todo. Quizá la misma prepotencia que se encuentra
en nuestras obras maestras como las de Roberto Arlt. Rosseti es bisnieta
única, en esta manera de novelar, en este delirar circunstancial,
casi sin límites y sin orillas, de Roberto Arlt. Pariente mucho
más apasionante de lo que pueden ser Leopoldo Marechal o Jorge
Asís, para dar un nombre y mostrar una ubicación, quienes
se acercan más por la temática (aguafuertes – rojo
sainete- picaresca porteña), y se alejan del espíritu maravillador
de Arlt. Sueños y pesadillas está mil veces más cerca
de la tradición artliana que el Adán Buenos Aires o Los
reventados o Don Abdel Salim, el Burlador de Domínico. Pensemos
e imaginemos.
Y digo esto (odiando toda comparación, pues tanto Marechal como
Asís, son escritores fundamentales en nuestra literatura) porque
tanto en Rosetti como en Arlt, lo más interesante no es la porteñidad,
la peripecia urbana, o la instrospección nacionalista, o americanista
de una gran urbe de mirada europea, no. ¡No!, sino la actuación
con la circunstancia. En Arlt al igual que en Rosetti se da lo mismo:
el poder hacer de la circunstancia.
¡Arre, a imaginar! Esa es la función de la crítica,
¡imaginar y recrear!; pues que sería de un crítico
sin artilugios, tramas y trampas, no tendría nada que decir ni
demostrar! Inventemos un arbolito genealógico de Arlt en adelante:
Arlt-Copi-Aira-Rossetti. Los dos últimos son contemporáneos.
Muchas cosas que puso en práctica César Aira aparecen en
Dalia. ¡No veía la hora de llegar acá! Se forma una
pareja extraordinaria, la primera de la literatura argentina moderna.
Ambas obras funcionan como si fuesen una sola, se me hace imposible pensar
a Rosetti sin Aira , y sin embargo no es Aira el que le da aire, sino
exactamente al revés. Y esto es debido a que Rosetti, casi inconscientemente
llevó al límite el “artilugio ariano de producir literatura”.
Esta joven autora está inventando toda una nueva tradición.
La tradición del escribir mal, de la inmediatez, de la rareza temática,
“de la liviandad con peso”, que tanto sostuvo Aira en sus
textos. Sabemos que Aira es un buen escritor, en cambio Rosetti es una
genial mala escritora. Todos sabemos que no hay tradición sin futuro,
qué es de la tradición sin un sucesor inmediato que continúe
con los elementos propios de esa tradición. Aira y Rosetti, inventaron
entre los dos una tradición posible, alegre, entretenida. Es este
el gran charco que separa la obra de Aira de la Borges. Borges no pudo
tener sucesores, se agotó en sí mismo. En Borges, todo se
termina, en Aira todo recomienza. Aira es un escritor reverdeciente. La
obra de Aira es inspiradora, como pocas, invita a un atrevimiento (¡y
cuánto atrevimiento nos falta para mejorar muchas cosas en la vida!),
invita al hacer todo y como sea sin darle tanta importancia a los resultados.
¿Cada día, cuando comemos pensamos en ser elegantes y educados
o simplemente comemos para calmar nuestro hambre, o placer? ¡No!
La cosa es comer rápido, llenarnos y hacer otra cosa, trabajar,
estudiar, o leer. Ese es el gesto de estos autores. Escribir y pasar lo
mas rápido a otra cosa, y ese debe ser a mi gusto el concepto del
arte. Hacer, crear, atreverse.
Rosetti viene a completar todo aquello que Aira no escribió ni
escribirá, primero por una concepción generacional y segundo
porque ya lo escribió Rosseti, pero ¡ojo!, dijimos que Aira
es un escritor reverdeciente, y ¿qué pasaría si Aira
tomara elementos de Rosseti, que pasaría si la tradición
se subiera a su sucesor, a su futuro? Y no les quepa duda de que es muy
posible en un escritor como Aira. A esto quería llegar, ambos Rosseti-Aira,
serían una misma obra intensa, una obra escrita por dos personas,
algo inédito en el mundo. Es un mismo procedimiento, un mismo parentezco
de interpretación y generamiento de literatura. ¡Es un disparate,
ya me fui para el lado de las tarlipes! Pueden retrucarme pero antes experimenten
una lectura diferente: primero Rosetti y después Aira. ¿Qué
pasaría? Prueben, y verán cuánto más disfrutan
y entienden Aira, cuánto más disfrutan y entienden a Rosseti...
Son dos obras hermanadas por el arte del hacer sin importar por qué,
no podría disfrutarse una sin la otra, y esto les da una libertad
avasallante, es la expresión más alta de nuestra cultura;
que dos obras se fortifiquen y se potencien una con otra y no se destruyan,
es una felicidad. En ese sentido de la hermandad son antiborgeanas por
naturaleza.... Después de este despiste retomo al poema-novelita
de Dalia, Me encantaría que gustes de mí...

Me encantaría... noveltia de 48 páginas narra las
aventuras de un grupo de chicas, Marie, Sol, Mariela, Marión, y
otras más por distintos lugares en épocas vacacionales,
la playa, el casino, los campos de veraneo etc... Comienza así,
“estoy en la playa...”. Pero para no irme para el lado de
las tarlipes metámonos directamente en Me gustaría que gustes
de mí, es la historia de una chica que se levanta chicas en la
playa de hecho, un antihéroe bisexual. Más allá de
todas sus peripecias sexuales que abundan en la novelita, lo mejor son
ciertos fragmentos que pasan desapercibidos pero van llevando adelante
el texto. Siempre me quedé pensando en ellos, y me pregunto que
hubiera pasado si Sole (la protagonista de la historia) no hubiese conocido
a esa camionera que la llevó a encontrar su propio desarrollo en
la historia. Cuando ese camión se detiene en la ruta, lo escribe
así “frena un super camión de esos que llevan mil
luces de colores y cuando se detienen hacen ffffzzzzz”, y esta es
una de las secuecias más interesantes en la literatura nacional,
es el paso adelante de la modernidad y como en las lindas obras, se hace
de manera natural, en un fffzzz, pues acá comienza la vida, el
personaje, que viene huyendo, se encarama a su destino gracias a la casualidad,
y en ese punto es donde la novela construye su trama, su final y su episodeidad...
Soledad irá directo hacia un amor que espera páginas más
adelante de la mano de una cuidadora de caballos de nombre Rusa. Ya en
este tren, es el amor que va llevando la vida de Soledad y de novela,
el amor comienza a ser el motor de todo lo que suceda...
La naturaleza de este personaje es la insatisfacción y la tristeza,
pero cuando se escapa por la ventana del baño, o monta un caballo,
o juega en el casino, o hace el amor con otra chica, esos momentos están
llenos de belleza, de esperanza, de amor, en una novela. ¿Qué
hubiera pasado si Sole, la adolescente protagonista, no hubiese podido
escapar del baño, salir a la ruta y encontrar a la camionera, o
si no estaba esa ventana del baño abierta? Esa es la circunstancia
mágica de la cual hablé, acá queda felizmente comprobada,
¡esta es la casualidad que guía toda la obra de Dalia Rosetti!,
es la naturalidad y la velocidad, es el hacer sin tiempo casi. Ahí
es donde Dalia une y no rompe, sino que va pegando, ahí es donde
Dalia continúa con simplicidad, da vida, con espontaneidad y con
una carga de energía que ella define al final de la novela con
estas palabras geniales: “Si tuviera que definir mi enfermedad diría
que sufro de intensidad desviada”.
Siempre en Rosetti las historias no se sabe para donde van, “va
al tun tun, van con una fe ciega”, y es ese atolladero existencial,
el verdadero motivo de la obra de Dalia Rosetti.
Pero, ¿qué hubiese pasado que si no aparece ese príncipe
que conoce la protagonista y le impide llegar al establo y conocer a su
amor? ¿Qué hubiese pasado si no aparece ese príncipe
que se la lleva a Barcelona casi sobre el final de la novela? ¿Y
quién hubiese imaginado la tragedia que se desencadenaría?
Es imposible saberlo. Pero ¿que hubiese pasado? Eso es lo que nos
esta diciendo la autora en la novela “esto es lo que hubiera pasado”,
esa es la otra realidad, u otro segmento de la realidad, dos realidades
posibles, dos finales o millonésimos de finales, porque esta historia
es interminable o puede terminarse donde usted quiera. Ese es el sello
Rosetti, esa es la modernidad, la frescura, el hacer, el atreverse, el
jugarse en un tiempo y una historia.

Sueños y pesadillas, 1, 2, 3 y 4

Antes de pasar a este libro, dividido en pequeños fascículos
y publicados en forma de folletines, quiero decir que en casi todos los
relatos y novelas de Dalia las protagonistas son mujeres, en este caso
(el primer Sueños...) la historia comienza en verso con la fuerza
de la poesía: “El día de la primavera/ yo también
me enamoré./ Me desperté a las nueve/ y al levantar la persiana/
sentí un perfume que transpasaba los vidrios/ una presencia en
mi nariz/ la señora primavera.” Le toca a Marinera vivir
un romance con una chica muda que lleva un cartel que dice “todo
lo que pesque es para las dos”. En el segundo fascículo de
esta mini-saguita, Marinera sigue de ronda con nuevas noviecitas. Ya en
el tercer fascículo, (Sueños y Pesadillas 3) se puede encontrar
a una Dalia Rosetti muy distinta, absolutamente disparatada e imaginativa,
al principio nos dice “esta novela la he escrito junto a Fernanda
Laguna, que me ayudó en las partes mas trágicas y de sexo.
Pero la novela es de las dos”. En ellos se descubre que Dalia comienza
a utilizar muchos recursos variados, como ser el poema, la frase larga,
los diálogos muy rápidos y disparatados, la imaginación
en su punto mas alto (todos los elementos que son las marcas de fábrica
de la estética de Dalia) los acontecimientos veloces y encaramados
como si por momentos estuviéramos viendo los recuadros de un cómic,
se entra y se sale de las secuencias con fluidez. Más allá
de que siempre el tema en las novelitas de Rosseti sea el mismo: el amor
lésbico, y también el amor lejano por un hombre, un amor
de carácter casi epifánico. Y en verdad no importa mucho
el sexo, sino el amor en todas sus posibilidades, mezclado con la locura
y con la tragedia, con el humor y la irrealidad. Cada renglón es
un acontecimiento. ¡No podemos pasar un renglón sin que no
nos guste! Otra vez la peripecia, el latir rápido, la intuición,
y los impulsos mueven al texto y al lenguaje. La imaginación, parece
estar tratada de una manera tan sencilla que la vuelve fulminante, avasalladora
y única en ese registro y en nuestro país.

Tatuada para siempre

Tatuada para siempre, es llevada adelante por la multitud, muy
parecido a las películas de Passolini (casualmente comienza en
una noche donde la protagonista está cenando y viendo bailar a
una odalisca) ya que rápidamente termina en prisión y ahí
adentro, se practicarán formas de sexo grupal y lésbicos,
enamoramientos, seducciones, atracciones, el tema corporal de tatuarse
el cuerpo. Convictas, parejas de presas son amantes de la voraz Comisaria
Báez. La protagonista termina en la cárcel por no poder
pagar la cena. “La cárcel es un gran telo”, nos dice.
Una increíble historia de amor entre dos mujeres, ella y Tatuadora,
dos mujeres que se tatúan en el pecho “un corazón
encerrado en una jaula”. Metáfora del amor entre dos personas,
de la unión entre dos mujeres: “Era como dibujar nuevas venas
en su pecho, nuevo corazón, casi una nueva vida.” Corazón
que late en ambos pechos. Toda la novelita es una liberación absoluta
de sensaciones, caricias, miradas, besos, “satisfacciones”.
“Mi tatuaje brillaba lleno de satisfacciones”. El último
capitulito se llama “Una noche en la cárcel”, se vuelve
intenso, poético, es ahí donde la autora se libera casi
hasta explotar, como si hubiera estado encadenada tres siglos y de pronto
tiene tanta energía que rompe sus cadenas. Esa sensación
de explosión, de liberación, de renacimiento feliz, nos
transmite el texto a medida que avanza, renglón tras renglón,
“intensidad y altura”, diría Vallejo, acá sobran
de las dos. “Mi tristeza es un palomo en el cable de la calle pero
hoy ha venido con otra palomita”. Eso, es toda la escritura de Dalia
Rosseti, fantasía, tragedia y esperanza. Toda la novelita se reduce
a la escena, la anécdota de dos mujeres tatuándose por amor
(pues después de tatuarse se hacen el amor), tatuándose
un corazón encerrado que comienza a latir como el corazón
interior.

Durazno reverdeciente

Es la historia de ella misma cuando tenía 65 años y se enamora
perdidamente de un estudiante de su curso. Ella es profesora de Castellano.
La historia transcurre casi íntegramente en una colegio de Villa
Crespo de nombre sofisticado “Paideia”. El muchacho hijo de
israelíes viaja imprevistamente hacia Israel. Y la historia es
la persecución de una mujer de 65 años detrás de
un adolescente. Bailes, discotecas, librerías, viajes a Grecia,
autos alquilados y demás ocurrencias le pasan a la protagonista
que debe sortear muchos escollos para conseguir el amor del niño.
Lo consigue, ¡lo consiguen!, consiguen enamorarse en medio del desierto
en dos camellos y peleando contra las hueste enfurecidas del Ejército
de Egipto. Una de amor extraordinaria. Historia de amor duranezca, olorosa,
sabrosa, jugosa, reverdeciente. El reverdecer de la vida, de la pasión
del amor. Una novela increíble llena de magia. Durazno reverdeciente,
es la primera novela larga de Dalia, quizá la más elaborada
de todas, llena de situaciones disparatadas y de versos gloriosos. No
se puede parar de leerla, a cada renglón nos sorprende con algo.
Hay una escena inolvidable y por la cual vale leer toda la novela: cuando
el niño, en medio del desierto, saca de entre unas piedras, una
enorme rosa roja, que se va abriendo y los va envolviendo, hasta convertirse
en una especie de plataforma flotante, ¿una parodia de las alfombras
voladoras de Las mil y una noches, o de Alí Babá y los cuarenta
ladrones? La alfombra vuela sobrepasando las máximas alturas de
las pirámides y llegan a una cueva en medio de las montañas,
mientras los novios se besan y el viento mueve sus cabellos. ¡Qué
gran olor a textos clásicos y telenovelescos! De una comenzada,
en Buenos Aires, Dalia nos transporta a la medialuna de las tierras fértiles,
donde nació la humanidad. Es el amor que los transporta y esta
alfombra voladora, es una excelente metáfora del amor. ¡Amor
entre camellos y en medio del desierto! Claro que la novela sigue y hay
que leerla.

Alejandra (petit nouvelle)

“Concha contra concha. Ese vacío. Es como una sopapa que
te hace volar. O pelvispierna contra concha. Cualquier cosa contra concha.
Un enjambre que puede no acabar nunca y dejarte calentita por una semana.
O acabar y estar feliz por un día o por lo que sea. Eso me calienta
mucho”. Sexo, mujeres y amor. De esto habla esta petit nouvelle,
subtítulo de Alejandra, fue publicada por una imprenta en Córdoba.
De fuerte carácter autobiografico, cuenta las peripecias de tres
chicas de vacaciones en Brazil. Es una bella historia de amor entre Alejandra
y la narradora. La narradora está enamorada de Alejandra y de Alexandra
una escritora que conoce en el hotel. Escenas lesbianas, con brasileños
como Petro, Pendejiño (un adolescente de 17 años que al
no tener “camisiña”, profilácticos, le termina
haciendo un pete). Y otros circunstanciales amantes. El tema es el amor.
El amor fuerte, duro, intenso, el desamor. Y a través de la sexualidad,
la liberación. Dalia termina dando este mensaje a todas las chicas:
“Búsquense a una amiga, su mejor amiga, una colega, una piba
de la bailanta o de la disco y vayan para adelante. En un baño,
una pieza de una casa de algún amigo, en la cama de los padres
de tu mejor amiga. Donde están las máquinas que hacen subir
y bajar los ascensores. En una terraza en invierno. Bue... lo típico
en una plaza. En tu dto. de Barrio Norte o de Once. Es muy lindo chupar
una concha, tiene que escarbar entre los pelitos hasta llegar a la parte
suavecita y meter la lengua por donde puedan. Por el orto también.
Si eran buenas amigas van a serlo más aún. Se van a mirar
cómplices en las fiestas, en la facu. Pueden tener sus respectivos
novios. Y pueden coger a escondidas o decírselos a ellos y si son
modernos se van a copar y hasta puede que se calienten más y que
tengan mejor sexo con ustedes.”

La ama de casa

La ama de casa, es un poema de corte clásico español
que Dalia escribió en 1995. Un poema largo que cuenta las peripecias,
siempre en forma imaginativa, de una ama de casa mientras limpia su hogar.
A pesar de que la ama del poema está sola en la casa, las cosas,
los muebles, la cama por ejemplo y las cacerolas se personifican y empiezan
a ingresar en un estrado fantasioso de invalorable brillo visual. Este,
quizá uno de los poemas más interesantes que se escribieron
en la década del 90, y digo esto porque trabajó con elementos
casi mínimos, sin elaboración ni estructuración de
lo que se llama “procedimientos literarios”, un poema en el
cual ni siquiera se produce cruce alguno de ninguna clase. ¡Parece
que el cruce de miradas, de tonos, de sentencias, es lo que importa en
la literatura! Rosseti nos demuestra que con poco, con nada, se construye
una historia y un poema. “La ama de casa/ estaba cansada/ tantas
cacerolas/ tantas tazas./Se levantó el domingo/ cansada/ hacer
el jugo/ y tender las camas. Una rara reminiscencia a catátrofe
social recorre todo el poema, una elucubración mágica de
un futuro apocalíptico parece decirnos el poema a través
de su personaje, hastiado de “hacer las cosas del hogar”,
nos dice que no hay esperanza, la tragedia ya comenzó. Y es verdad,
es un poema de peripecias trágicas, bijouteriado en el mejor modelo
del siglo de Oro español, la monotonalidad y la rima tonta. Tragedia,
tragedia, en verso. ¿Parodia? “Esta gente es o se hace”,
se pregunta por ahí, Mario Ortiz, y se respondía: Son y
se hacen. Lo mismo se podría aplicar a la concepción gramatical
de este poema. ¿Es parodia o se hace? O que es todavía mejor,
no será una parodia de la misma parodia? No se estará parodiando,
sin saber, sin querer, (la verdadera manera de crear el formato paródico),
a todo desde, la gauchesca, la política en adelante. Creo que acá,
en estos poemas el arte “repulsivo” de Dalia Rosseti, llega
a lugares nunca pensados por la tradición (todo lo anterior), la
levedad, la tontera a medio decir, la velocidad escritural, la inspiración
y el enamoramiento, no “ñiñezco”, o infanto
juvenil, ¡no!, acá está el mal. Rosseti es sin dudas,
el mal, nunca nos habla de lo que nos habla, Rosseti es la mismísima
ballena blanca del terror. Rosetti es algo serio, algo triste, Rosseti
es el mal, por primera vez aparecido en nuestra literatura, es algo peligroso,
es algo pa tener cuidado. Mucho más violenta, insoportable e inadmisible
que muchos de los textos del realismo “enñiñesido”
de la poesía argentina, o el realismo “violento, sociabilizado,
o falsamente polítizado” de muchos autores un par de años
mayores que ella. La poesía argentina está atada de pies
y manos, sostenida, aferrada a su método, no hay libertad. La literatura
debe ¿debe? ser motivadora y generadora de más literatura
y de libertad, “aquella literatura que no abra puertas, que no despierte
la fantasía del lector, no servirá para nada más
que para perecer entre un racimo de lectores malos. ¿Cuáles
son los lectores malos? Aquellos que carecen de sensibilidad y le piden
un sólo tipo de exigencia al texto. Rosetti es el libertinaje de
una noche de borrachera que nos puede transportar a la muerte. ¡Si
leemos a Rosseti, una noche de luna corremos el terrible peligro de morir
o de convertirnos en monstruos!
El mal, el mal mejor que el bien: “Sacudió el colchón/
y ventiló las sábanas/ y al tender la cama/ vio los ojos
de Dios/ que a través de la cama la miraban/ Era Dios hecho humedad”.
Rosseti es, sin lugar a dudas el futuro, complejo, satánico, total.
“¡Flota la reina de la creación/ cada día las
calles,/ embellece al jardín/ y entierra a los muertos”.
El mal, la tragedia, lo peor, disfrazado, amalgamados de una sencillez
cotidiana, de una lectura rápida, sencilla, pero ahí están
disfrazados, como debe ser, porque no debemos mirarlos, verlos, hasta
que nos saltan encima, hasta que sucede y nos come como un yasiteré.

No obstante aparece la esperanza:

Con sus últimas fuerzas
al caer la tarde
comenzó a frotar la cama
de madera blanca laqueada
y al frotar las patitas
la cama suspiraba.

Ser mujer, ser mamá y Eva Perón

Acá correría un viejo dicho de un país centroamericano:
“Como decimos en San Juan de Maguana, te veo en la cama”.
En todos los relatos de Dalia la mujer es el factor principal, el mentor,
el “intercomunicador” entre el amor y los seres. Como pasa
en verdad en la vida. Creo que esto, también es inédito
en la literatura argentina, con excepción de Salvadora Onrubia,
la abuela de Copi, que tiene unos relatos con mujeres de una belleza increíble.
Al igual que con Salvadora, uno en los textos de Rosseti desearía
con todo ser mujer. Hace mucho que nadie hizo un tratamiento delicado,
tan hermoso y renovador del sentimiento femenino como Rosseti, tal vez
esto sea lo más valioso en términos o lecturas sociológicas
de su obra. En Rosseti aparece el desenfado femenino. Una vez una prostituta
dominicana me dijo: “Hoy vi una mujer pidiendo en el piso con los
hijos alrededor, ¡me vino a pedir justo a mí! Joven, linda,
y con una concha, no te podés morir de hambre, le grité.
Preferís tener a tus hijos muertos de hambre, que abrir las piernas.
¡Mujeres a abrir las piernas! Y verán como se acaban las
miserias y las injusticias. Eso es deshonesto y sucio, no abrir las cachas
por plata, sino andar pidiendo en la calle... Las piernas abiertas dan
vida, regeneran el ambiente, cambian el olor de la ciudad, movilizan la
industria, y acercan a la gente más a la gente, es generadora del
buen humor...” Y todo esto dicho con la prepotencia física
y espiritual que late en una mulata dominicana. Dalia, es nuestra prostituta
textual, prostituye al texto, hace que se atreva, que corra por lugares
donde la libertad nace. Dalia hace que las mujeres en sus textos, amen,
decidan; con la irreverencia y la fuerza de una Eva Perón. Evita
es y será la madre celestial de los argentinos. Y Dalia es la madre
prostibularia, atorranta, desprejuiciada, que se atreve a todo, es la
madre macho de la literatura argentina, eso es lo que nos demuestran sus
textos y poemas. Siempre me ha sorprendido su figura fulgurante, imperativa,
inteligentísima; dócil e ingenua a la vez. Dalia se atreve
a todo. Es tan importante y genial el mundo de mujeres de Rosseti, mujeres
que por su proceder parecerían hombres, pero son mujeres, mujeres
generadoras de cosas. Es estar procreando una libertad constantemente
a cada renglón. Es ser madre del texto, es un texto escrito por
una madre, por una mujer que es madre que está pariendo una nueva
manera de vivir y disfrutar a traves del arte. Aquellas que no lean a
Dalia Rosseti, lejos, y tristes estarán de cualquier acercamiento
con su interior.

No le dio el voto a las mujeres, pero les dio la acción, la libertad
generadora de procrear el texto a cada rato. Mujer, madre, liberadora,
alegre y divertida, así es Dalia Rosseti, llena de vida trágica,
de amores sinuosos están llenas las páginas de esta escritora
casi desconocida para el mundo. Una escritora que se atrevió a
entregarse plenamente, como Eva al pueblo, como la poesía a la
belleza. Sólo me resta anotar un poema de la autora. “Ella
y yo: Este es un cuento/ muy bonito/ y simple./ Es mi primer cuento/ lo
más largo/ que he escrito./ Mi proyecto ambicioso,/ mi consagración./
He usado/ más palabras que nunca./ He imitado/ a grandes escritores/
como Bocaccio,/ César Aira,/ Clarice Lispector,/ Cecilia Pavón,/
Gabriela Bejerman,/ y Paulo Coelho./ Antes de escribirlo/ tenía
mucho miedo/ de caer en algo superficial/ frívolo o tonto o/ de
no poder lograrlo./ Pero creo haberme entregado/ íntegramente/
a él.”

La sinceridad en tu mentira creadora

Sin duda, en todo este mundo fabuloso, en todas estas fábulas que
son los libros atrapantes de Dalia, la autora no deja nunca, ni en los
momentos más volados de mostrarnos su sinceridad, creo que en ningún
otro escritor de su generación hay tal sinceridad a la hora de
escribir, hay tal exibición de sus sentimientos plasmados en palabras.
No me cabe duda que Dalia ha inventado ese mundo maravilloso de adolescentes
y amores, flores y animales a través de su sinceridad, de su acotada
mirada del mundo. Singuralidad, atrevimiento y verdad del alma, llenan
estos libros a los cuales no se puede dejar de leer. Y esto es debido
en mucho a que la simbiosis entre poesía y felicidad, entre poesía
y libertad llega en sus textos hasta calles y atajos hasta ahora desconocidos
en nuestra literatura. Mucho se ha dicho que Dalia, practica un castellano
deforme, yo diría que todo caso sería disconforme, y no
sería tampoco un castellano pobretón, bajo, liviano, como
dicen los críticos, sino que todo lo contrario, en esto, en gesto,
astucia y negligencia está la invención de un nuevo idioma,
una manera feliz de contar. Dalia es la inventora del castellano del mal,
desde los tiempos de Cervantes, ha vuelto a aparecer nuevamente el lenguaje
a disposición entera del mal. La única verdad es el sentimiento
de la autora, sentimientos malos, sentimientos transparentes, eso no tiene
ninguna importancia para el mundo, pues en verdad el bien y el mal son
idealizaciones de la especie humana y es más que obvio que ninguno
de los dos existe. Si existieran, y para darle un marco sociabilizador,
Dalia sería el mal, el mal más absoluto, el mal que nos
quita el sueño, la pesadilla, que nos despierta con el corazón
en llamas. Todo lo malo para la especie humana no siempre es malo para
el universo. Los humanos vemos lo que nos rodea con ojos humanos y ahí
radica el error y la extinción de nuestra raza. Dalia, lo sabe,
lo intuye y lo escribe libremente, porque es la libertad el sinónimo
de la vida.
Cucu

Bibliografía:
La ama de casa, Ediciones Deldiego, 1999.
Tatuada para siempre, Ediciones Belleza & Felicidad, 1999.
Sueños y pesadillas 1 y 2, Ediciones Belleza & Felicidad,
1999.
Sueños y pesadillas 3 y 4, Ediciones Eloísa Cartonera,
2003
Me encantaría que gustes de mí, Ediciones Belleza
& Felicidad, 2002.
Durazno reverdeciente, Ediciones Eloísa Cartonera, 2003.
¡Love you, don’t leave me!, Ediciones La Lili, Córdoba,
2003.
Alejandra (Petit nouvelle), Ediciones La Lili, Córdoba,
2003.
El Comandante, Ediciones La Lili, Córdoba, 2003.

Durazno Reverdeciente (fragmento del comienzo)

Vuelvo del colegio, como todas las tardes. Divagando como siempre con
profesiones más importantes. Uno de los sueños que siempre
se me repite es el de haber sido cantante de cumbia. Mi madre era muy
tradicional así que me obligó a estudiar algún magisterio
y yo elegí el de Bellas Artes. Luego de conocer a muchos literatos
me hice maestra de literatura. También estudié Inglés
y por muchos años dí clases particulares con lo que ganaba
bastante dinero.
A los 31 dejé de ir a la dicoteca, mis amigos de mas de 36 y hasta
40, no paraban de ir a bailar. Yo comencé a quedarme en casa, con
mi novio, al que nunca lo llamé novio sino compañero de
casa, con el que nunca tuve hijos. Y a salir a girar por la calle Florida
a comprar artesanías. Como yo tenía plata, invitaba a los
vendedores a chupar cerveza y a fumar tabaco. Yo llegaba con varios atados
de veinte que les repartía. Me apasionaban los chicos que no usaban
remera y, a los que, se les veían los tatuajes.También me
gustaban las chicas masculinas, bien vestidas. Muy vestidas, que sólo
mostraban sus fuertes brazos lampiños. Me daba igual cualquier
sexo.
Al final estoy sola, con dos gatos que no deseo y soy maestra, profesora.
Quiero aclarar que de los chicos y chicas que estaban en Lavalle no me
gustaban los que escuchabar salsa. A éstos los discriminaba por
intentar hacerse los intelectuales o ser demasiado ardientes para mi gusto.
Cumbia sí. Esos éran mis preferidos. Cumbia, cuarteto y
hasta aceptaba a los Piojos. En aquella época le encontraba algo
bizarro a su música. Como algo morbo. Hoy ya no existen mas.
Cuando llego a casa prendo el contestador y encuentro uno solo (raro,
nunca tengo ninguno), un mensaje de Gabriela:
- Hola Fer, estoy terminando una nueva novela. Creo que ésta es
la mejor de todas. Y pensaba salir a festejar a al bar de David, “Concheto”.
Conocí a un chico de 37 que tiene un amigo que está ansioso
de conocer a una mujer grande como vos.
“Como vos “me dije. Lo primero que hago es servirme un Wiskey
con hielo como lo hago todos los días. El gran rito, para aislarme
de mi entorno que me parece patético. Mis colegas, pendejas de
28 que quieren convertir a sus alumnos en genios. ¡Qué asco!.
Yo a esta altura los dejo hacer lo que quieran y les pongo a todos diez.
¿Quién de la escuela le va a dioscutir a una jovata de 65
como yo?.”¿ Que querés leer? ¿March Alvis?
¿Cecilia Pavón? Mi amor, leé lo que quieras mientras
te distraigas con algo”. Lo segundo que hago es borrar el mensaje
de Gaby y volver a servirme un Wiskey más. A ésta altura
¡Por Dios!...
Me levanto todos los días a las 8, me tomo diez vasos de agua fría.
Desayuno mate con dos o tres bizcochos y hago unas elongaciones contra
la pared. Apoyo mis manos contra la ya citada y bajo mi espalda en forma
de tabla. Siento que me hace bien. Y de ahí al Cole. No soy una
profesora mediocre, al contrario soy copada con los pibes y las chicas.
Me aguantan, hasta diría que me quieren. Algunos me dan piñas
en la panza o me guiñan el ojo. Me gustan. Aunque aveces me dan
mucha pena. Tanta vida por vivir.
Mis amigos me dicen que me volví una vieja quejosa y mala onda,
pero así soy yo loco, copada a mi manera. Aveces a los alumnos,
los dejo armar porros en el aula y me arriesgo a todo pero, como ya dije,
todo el mundo piensa tengo mas pinta de vieja mala, que de buena onda.
“Soy buena onda Gaby, cuando me haya muerto todos se van a dar cuenta”.
Y ahora no sé, se me dio por escribir esta especie de diario- nouvelle
porque a pesar de que borré el mensaje del contestador algo se
me movió por dentro. Como que si salgo tengo que tener algo para
contar. Algo que esté haciendo por mi misma aparte de los ejercicios
de elongación. Aparte se me ocurrió que ¿Y si en
vez de un pibe calentón Gaby me consigue una piba de 50 deseosa
de tener una ídola? No estaría nada mal. Pero para tener
a una idolatradora algo tengo que hacer y ya que soy profesora de literatura
escribir una Nouvelle no me resulta nada difísil.
- Hola gaby. ¿Qué hacés?
- Estoy terminando una súper novela. 250 páginas.
- Y 250 páginas ¿De qué?
- Es una historia de un pintor que pinta un cuadro mágico. No sé,
tiene algo de Harry Potter ¿Te acordás? pero con sexo y
tragedia.
- Ah si ...me acuerdo. Fue uno de los pocos libros que leí entero
¡Qué bueno! y ¿está buena?
- Se la mostré a mis alumnos de cuarto y les encantó.
- ¡Genial! Entonces quiere decir que aún estás en
la onda.
- ¿Qué onda?
- No sé. Con la juventud. Igual siempre fuimos distintas, a vos
siempre te gustaron los chicos en forma de masa. La juventud... los gatos...los
animales. El ser humano en general... A no ¿Era al revés?
Creo que la visión de masa y las ideas de la revolución
eran mías y vos la que ponías la atención en los
particulares... Y mirá, lo máximo que hice, fue un manifiesto
que lo leyeron las 150 personas que compraron “Cecilia y Fernanda”.
La memoria...
- No te hagas mas la vieja. ¿Puede ser? ¿Te cabe o no salir
con éste chico?.
- Y si quiere cojerme¿Qué le digo?
- Nada, probá. Dejáte llevar... como siempre lo hiciste.
- ¿Tal cual, lo hice? Ahora me muero de vergüenza que se me
vea la panza.
- No te digo que al chico le gustan las grandes. Aparte vos, fer tenés
un humor...
- Negro.
- No. Tambien hacés cagar de risa a todo el mundo.
- Y...¿Una chica? ¿No tendrá una amiguita?
- No creo, por la onda que tiene el mío. Pero si querés
vamos a “De la otra vereda” y después yo salgo con
el chico.
- ¿Todavía te gustan las chicas?
- Poco, mas o menos. Los chicos me hacen sentir viva.
- Ah... claro. Yo quiero sentirme muerta.
- No cambiás mas.
- No. No quiero. Mis dos gatos, yo y vos son mi familia y no sé
si quiero ampliarla. Pero igual dale, vamos a “De la otra vereda”
que creo que una ex colega va por ahí.

La última vez que fui a “De la otra vereda” se llamaba
“XX” y antes “Gay-ya” y antes “Contramano”.
En éste momento esta totalmente renovada. Piso de goma, azulejos
rosados en las paredes y una súper barra de mármol redonda
sostenida apenas por unas diez columnas. Las chicas atienden en tetas
y con mini tangas. Yo le pido a una de las top models que me dé
un Destornillador y, destapando una lata fuxia me lo dá. ¡Que
del glamour de la mezcla de jarabes en el vaso! Por eso odio salir. Porque
todo lo de antes siempre me parece mejor. Aunque la innovación
de las chicas desnudas me parecióparece bastante interesante...Del
otro lado de la barra está Carmen mi ex colega del colegio Encarnación
con un grupo de amigotas. Yo me acerco y, le digo a Gaby gracias, que
valla en busca de su experiencia infantoheterosexual que yo me quedo con
las “chicas”.
- Ok, me responde. Te auto marginás de la heterosexualidad. Al
fin y al cabo ¿Cuánto tiempo duró tu mayor relación
gay?
- Tres meses. Julia, a los 29.
- Tenés cero grasa boluda, es sólo retención de líquido
- Retención o no me siento mas segura con cuerpos parecidos al
mío.
Y se va. Al fin. Ella siempre me enfrenta con la realidad de mi sexualidad
indecisa. Yo soy un ser asexuado. La edad no tiene nada que ver, es verdad,
mas en estos tiempos dónde todo ha cambiado y las diferencias de
números, en ciertos hambientes, ya es moneda corriente. Pero yo...
sigo con los mismos complejos de siempre. Cuando tenía 30 las de
21 me parecían re chiquitas y ni digo las de 17, casi bebés.
Ya en aquellos años se venía perfilando mi cosa maternal
de vieja solterona.
Cármen sigue siendo súper divina. Tiene 10 años menos
que yo y nos llevábamos (cuando trabajaba en el colegio) re bien.
Me parece, por la mirada, que sigue siendo la misma una alegre y jovial
mujer. Comenzamos a charlar hacerca de todos esto años sin vernos.
Ella se dedica a salir a bares y a juntarse con sus amigas del colegio.
Ahora está haciendo una tesis en Ciencias Naturales acerca de las
flores hermafroditas y la relación de ésto con las travestis.
Mujeres que se hacen hombres. Su look es muy masculino. El mío
femenino como siempre. Eso si, me sigo vistiendo muy bien. Con onda. Mis
alumnos se ríen a mis espaldas o hacen algún comentario
tipo “ Profe...que churra” (me joden con palabras que se piensan
que se usaban en mi época de adolescente). Tengo nivel teta cero
, con los años, se fue profundizando no sé por qué.
Al revéz de las predicciones que hacía cuando era jóven.
Mas jóven. Con Carmen y sus amigas me siento re bien. No sé
si la que está a su lado es su novia o si lo han sido pero o nada
pero tienen un trato muy especial
- y ¿Qué es de vos Fernanda?
- Yo. Soy una vieja amargada.
- Epa... ¿Por qué?
- Vivo con dos gatos y me doy cuenta que no he hecho demaciado por mi
misma. Lo último que hice fue ir a AA y no llegar a los 90 días.
- Pero ¿Estás segura que lo tuyo con el alcohol es tan grave?
- No. La verdad que no. Pero quería hacer algo, y bajar la panza
- (se ríe) ¿Qué panza? -y me señala la suya
que era mucho mas grande.
- A vos te queda súper bien...Es sensual. Vos sos linda. Cómo
te vestís, así ...
De pronto me doy cuenta que me la estoy súper piropeando delante
de todas sus amigas y aún no sé si la que esta a su al lado
es o no su pareja. Cármen me gusta, es positiva, conforme con su
vida. Hace cosas. Lo de la tesis me impacta...

- Bueno...también estoy escribiendo un diario novela.
- Ah....te lo tenías guardado.
- Pero recién empiezo y no sé si le voy a poner un final...
¿Cuál sería ese el final? ¿Mi vida?
- No! Puede ser la llegada del amor. La publicación del texto.Que
adoptes un niño...
- No me dejan adoptar porque no tengo una pareja consitituída y
aparte no me gustan los niños.
- También podés inventar que tenés una pareja constituída....
- Pero no, no quiero inventar nada. Hoy se lo dije a Gaby. Mis gatos,
ella y yo.
- Pero ella hace su vida.
- Si, es como una hermana que viene de vez en cuando.
- Pero ...Tenés mas hermanos ¿No?
- Si, tres más.
- Ah...
- ¿Entoces tu familia es bastante grande?
Me pido otro destornillador y ella se pide con las amigas una botella
de champangne.
- ¿Vos creés que las que atienden son tortas?
- No sé, serán como vos. Vos nunca estuviste ni parecés
estar muy definida.
- Tuve una etapa que iba a una tanguería a ver si conseguía
novio y el único que me dio bola fué un embajador muy sofisticado
con el que dimos un beso y después se marchó a Canadá.
Después de eso. Gato, plantas, gimnacia, colegio y...
- ...“De la otra vereda”
- Si. Tenés razón. Pero vos sabés que no vengo nunca.
- Si, ya lo sé.
- ¿Vos crees que del instituto éramos las únicas...tortas?
- No. Mabel y Sandra también. Lo dejaron y se pusieron de novias
- Aha...mirá vos el cole- y tomando coraje pregunté- ¿Y
vos, qué onda?
- Yo estoy sola. Corté hace tres semanas una relación de
cinco años con una diputada.
- Ah...Una copada.
- Si re inteligente. De la izquierda Unida. Tiene muchos principios morales.
A pesar que lo nuestro terminó, aún la respeto un montón.
La relación se fue desgastando y...fin
- Era mas grande que vos
- No tenía 35 y es re linda.
- Ah...¡Que bueno!
Yo, en ese momento me sentí absolutamente fuera de carrera con
ella. Había salido con una Top... Yo, que sólo había
mirado el cacerolazo del 2001desde la puerta de mi casa. Y lo oí
otra vez, en mi patiecito, mientras cogía con un desconocido. Después
de eso no milité en nada. Pero ¿Por qué tenemos que
ser todos héroes? Aparte con la corrupción que hay en el
congreso, que todos se duermen, que son todas alianzas hechas de antemano.
Que son ¡Los estafadores del pueblo!
- Yo, soy anarquista. Y le muestro mi tatuaje con la A
- En serio. Yo también. ¿Y qué hacés por esto?
- Me levanto todos los días a las 8, me tomo diez vasos de agua
fría. Desayuno mate con dos o tres bizcochos y hago unas elongaciones
contra la pared. Apoyo mis manos contra la ya citada y bajo mi espalda
en forma de tabla. Y después me voy al colegio a dar la menos cantidad
de órdenes posibles.
- Vos fuiste famosa en una época.
- ¿Cuándo?
- Con la revista que editabas.
- Por favor, no hablemos del pasado.
- ¿Por qué no?
- Porque me pongo a llorar. Yo quería ser bailarina y cantar en
un grupo de cumbia.
- Dale...todo eso era una pose.
- ¿Te parece?
- Si, tus amigos. El hip hop que ya se escuchaba en el resto del mundo
hacía años...y acá lo trageron como una novedad.
Y vos también te la comías. Primero la música de
Colonia, después Gigoló records, Hell, Romina ... y después
cumbia villera y hip hop.
- Pero ¿Cómo sabías tanto de mí?
- Yo iba a bailar a Moroco. Yo fui a Bum Bum. Yo fui a esa tienda que
tenías...
- Lo mío era sincero. Gilda, Rodrigo. Yo, mi deseo, era eso. Bueno
también, por todo lo que hubo de careteada en mi pasado, no hablemos
de él. ¿Querés bailar éste lento?
- Dale...
Y vamos a la pista que está a un lado de la barra. Hay chicas de
todas las edades. A mi ojo entre 17 y 65. Yo debo ser una de las mas grandes,
aunque no los luzca. Pero hay sólo chicas y con zapatos, porque
está prohibido entrar con zapatillas. Después del lento
nos sentamos en una de las cabinas triangulares dedicadas a tríos.
Pero nosotras somos dos. Las amigas de Carmen se van y quedamos las dos
solitas. Solotas. Sentadas en la mesa nos ponemos a charlar de mi novela
- Recién está en pañales...
- Pero dale, adelantate algo. Alguna escena.
- Mirá, creo que lo mas emocionante que va a tener va a ser la
visita a éste lugar. Mi encuento con vos y vision de todas estas
chicas en tetas. En 10 años no me pasó nada.
- Y ¿Cómo vas a poner lo de hoy?
- Ya estuve anotando algo mientras fuiste al baño
- A ver...
- “Cármen sigue siendo súper divina. Tiene 10 años
menos que yo y nos llevábamos (cuando trabajaba en el colegio)
re bien. Me parece, por la mirada, que sigue siendo la misma una alegre
y jovial mujer. Comenzamos a charlar hacerca de todos esto años
sin vernos. Ella se dedica a salir a bares y a juntarse con sus amigas
del colegio. Ahora está haciendo una tesis en Ciencias Naturales
acerca de las flores hermafroditas y la relación de ésto
con las travestis. Mujeres que se hacen hombres. Su look es muy masculino.
Pantalón pinzado negro, zapatos negros y camisa abrochada blanca.
El mío femenino como siempre.Pollera por debajo de las rodillas
para ocultar lo gruesas que estan y una remera casual color fluo.
De repente me sale con una declaración inesperada para mí.
- Yo gusté de vos mientras trabajaba en el Colegio.
- Y yo no te daba ni bola...
- No
- Pero te juro que era timidez. Soy medio aparato.
- Pero nunca lo fuiste.Siempre fuiste muy inteligente.
- Después de varios bochazos me fuí volviendo muy insegura
de mi imagen física.
- Pero, si sos...re linda. Aparte no todo es lo corporal.
- Te parece. Gracias. Primer piopo, a exepción que de los que me
hacen los chicos en el cole, que un ser me hace. A no, Gaby siempre me
piropea. ¿Te acordás de gaby?
- Si. La conozco. La ví el otro día con una pendeja.
- ¿Qué? Me juró que ya no salía mas con chicas.
- Juró en falso...
- Pero estás segura. A ver ¿De qué color tiene el
pelo?
- Rojo.
- Si era. Qué guacha. Y la chica ¿Cuántos años
tendría?
- 36, 34. No sé mas o menos. Y te digo que no las ví una
sola vez.
- Y¿en que bar?
- Acá.
- Es mas, es esa que está ahí.
- ¿Cuál?
- La de camisa rosada medio abierta
- ¿La rubia?
- Si. Te gusta...
- Está buenísima... Igual no es mi tipo.
- A ¿No? pero que carita pusiste, se te fruncieron todas las arrugas.
- Si casi no tengo.
- ...
- ...
- Sos divina. Así como sos.
Y me da un beso ( Esto lo juro y si no que me caiga el rayo que está
pronosticado para mañana, el día de el alerta meteorológico)
tremendo, maravilloso, eterno. Pienso en mis dos gatos y los quiero. Pienso
en la juventud y ya no me importa. Este beso es lo más. Jamás
nadie lo hizo igual. O por lo menos mi señilidad no lo recuerda.
Su boca es diferente, blanda, decidida. Mis labios en desuso se mueven
como si fuera habitual en mi besar. Meto mi lengua en esa cavidad desconocida
que es su boca y nuestras lenguas se enlazan como dos manos que se unen
en un saludo fraterno. Ninguna suelta a la otra hasta que, seguimos besándonos
exteriormente. Ella finaliza este beso de película chupándome
el cachete, que por mi edad está un poco caído. Y me susurra
al oído “Preciosa”. Todo lo que me pasa parece tan
cursi, pero el romance, es así. Como los primeros besos, los primeros
encuentros.La visión del ser amado que baja por la escalera. La
entrada de la persona que esperamos por la puerta del bar. Las apariciones
de la Vírgen, de Dios. Aunque no sé, si ésto que
me está pasando es amor o no, si es el comienzo o el final de una
relación, o si es un beso casual de lástima hacia un ser
al borde del apagón total.
Nos miramos, con nuestras miradas profundas de haber visto mucho. Vuelvo
a sentir que mi edad es maravillosa, que todos mis estúpidos complejos
no habían hecho otra cosa que encerrarme en mi casa añorando
aquellos años de juventud escandalosa, cuando tenía cuatro
amantes a la vez. Cuando cogía todas las semanas con mis mejores
amigos. En este momento sentía que el amor era otra cosa, un durazno
dulce, de piel suave pero reverdeciente, duro y delicioso. Para ser cortado
a cuchillo. No de esos jugosos que te manchaban la remera recién
limpia; Para ser compartido con tenedor o para ser entregado de a rodajitas
en la boca del ser deseado. Un beso. Solo es un beso y que me está
dando vuelta el día.
Seguimos charlando nos tocamos los zapatos por debajo de la mesa. Ella
aveces sube hasta mi rodilla y yo me muero de vergüenza y estremecimiento
olvidando que las mesas tienen mantel. El asunto aparentemente sigue.
Le cuento que Gaby siempre me quiere hacer salir y que es tan divina que,
aunque, desde los 40 le digo que no, ella sigue intentando entusiasmarme.
Y ese día fabuloso su empuje me llevó al milagro del amor,
o del encuentro en fin. A cualquier edad no se sabe ¿qué
va a pasar?.
Me doy cuenta que estoy escribiendo “mi historia” como si
les estuviera hablando a mis alumnos. En realidad quiero dejarles éste
legado pedorro a mis chicos para desmitificar la imagén que ellos
tienen de mi, de vieja chota aburrida, pasada de moda. Sin personalidad,
ni motivaciones para vivir. Angustiada, solterona, amargada. Melancólica
y alcólica. Flácida (es verdad) y triste. Y de que, a pesar
de que casi todo esto es verdad no es feo crecer. “Chicos ahora
si que se van a divertir, la vieja tiene sus dotes sensuales”. |